Revisitar la Alhambra

Acabamos de volver hace un rato de la Alhambra.

Es la tercera vez que la visito en mi vida y… sigue siendo sorprendente.

La majestuosidad de los Palacios Nazaries, construidos cuando al norte de europa lo único que teníamos era Edad Media, miedo por el fin del mundo en el cambio de milenio, etc…. sorprende por contraste con lo que ha quedado en el mundo al norte de África.

No es de extrañar al pasear por los pasillos de la Alhambra que el integrismo islámico, en boca de Bin Laden, todavía añore la Alhambra como tesoro perdido de una época de esplendor.

Estamos pasando unos días por el sur de la península. Ahora descansamos en Lanjaron. Pueblo precioso. El hotel (Hotel Alcadima), además, es una maravilla. La paz de la montaña, el blanco de las casas de Las Alpujarras… todo hace que cualquier recuerdo de vuelta a la rutina suene como a extraño…

Mañana salimos camino de La Mancha. Albaladejo nos espera. Vuelta a los orígenes, a mi patria chica.

Lo bueno de estas vacaciones es que me están dando tiempo para pensar. Y lo necesitaba. Sabe Dios que lo necesitaba.

Blog de Pere Rodriguez

Un mundo que no existe

Aún recuerdo los campamentos en los que me enseñaron a reconocer la Estrella Polar. Siete veces la distancia del lateral del carro de la Osa Menor y allí está. Siempre allí. Señalando al norte.

La humanidad ha sabido guiarse por las estrellas desde tiempos inmemoriales. Los acadios, en el 4.500 a.C. ya sabían predecir los movimientos del sol y la luna y de los principales cuerpos errantes. Stonhenge es del 1.800 a.C. aproximadamente y está construido para señalar los solsticios y predecir los movimientos del sol y de la luna, incluyendo eclipses.

Los babilonios, descendientes de los acadios, en el 1.300 a.C., ya tenían precisos calendarios astronomicos que les ayudaban a registrar las estaciones y así saber cuando sembrar y cuando recoger, y cuando se producían las lluvias y cuando las crecidas de los ríos. Los sacerdotes egipcios esperaban la mañana en que Sirius (el lucero del alba) aparecía por primera vez para predecir las crecidas anuales del Nilo.

La semana tiene siete días desde tiempos inmemoriales porque ese es el cliclo lunar. Lo que dura cada fase de la luna. Y los 12 meses del año reflejan el ciclo de las fases de la luna: doce veces cada año.

Los astrónomos chinos encontraron una agrupación cercana de planetas brillantes hacia el 2.500 a.C., aproximadamente, y en el siglo IV a.C. editaron el Libro de la Seda considerado el primer atlas conocido de cometas, en el que una cinta de seda de 1,5 metros de largo ilustra veintinueve formas de cometas y enumera los tipos de catástrofes que anunciaban.

Desde que se hicieron a la mar en embarcaciones, los navegantes han mantenido una estrecha relación con el cielo. Los isleños de la Polinesia sabían cómo navegar por los inmensos tramos del Pacífico que separan Tahití de Hawai, trazando su itinerario por las estrellas.

Los griegos conquistaron el mediterraneo gracias a su conocimiento astronómico. Aristóteles fue el primero en sostener que la tierra era redonda (el centro del universo, pero redonda), y Ptolomeo (ya en el 140 d.C.) con su Almagest que predecía de modo matemático el movimiento de los planetas, sentó las bases de la astronomía que habían de darse por válidas durante los siguientes 15 siglos.

Muy bien. Pues de nada les sirvió todo eso al grupo de inmigrantes cuya historia se explicaba hoy en La Vanguardia.

En la página 10 de La Vanguardia de hoy un conmovedor artículo titulado La odisea del bebé Kisley narra la historia de un timo. De un fraude. Sólo que lo que aquí estaba en juego eran vidas humanas.

El artículo, de José Bejarano, habla de un grupo de inmigrantes (36 nada menos) que el pasado 9 de Julio fue rescatado a la deriva en una lancha neumática de 7 metros de eslora (la típica Zodiac para pescar o hacer submarinismo) frente a las costas de Almería. Su historia es la siguiente (los corchetes son míos):

Están tan postrados que ni siquiera maldicen el momento en el que compraron el
pasaje a Europa a Hasan y Abdelali, en Uxda, ciudad fronteriza con Argelia
situada a unos 150 kilometros de Melilla. Unos pagaron mil y otros mil
doscientos euros. Los dos marroquíes los trasladaron a un bosque próximo a
Nador, el mismo que suelen utilizar los subsaharianos que tratan de saltar la
alambrada [nombre árabe] de la frontera de Melilla. Los 46 [nótese que 46-36=10]
procedían de una decena de países. La mayoría (24) de Nigeria. El resto de
Camerún [el país que aclama a Etoo], Kenia [el país de los safaris para
europeos], Chad [petroleo], Níger, Burundi, Uganda, Zimbabue, Sudán y Burkina
Faso. En el bosque esperaron varios días. La noche del 4 de Julio los dos
marroquíes vinieron a buscarlos y los condujeron, en una caminata que duró más
de dos horas, hasta una playa donde les aguardaba una embarcación, una lancha
neumática de siete metros de eslora y un motor de 25 caballos. A bordo no había
ni bidones de agua ni alimento alguno para la travesía.
Les vendieron la
barca y el motor, les ayudaron a subir en la playa y les indicaron que navegando
rumbo norte en pocas horas verían la silueta de Europa. No les suministraron ni
una brújula. “Ha sido un crimen cometido con alevosía”, afirma el inspector jefe
de la brigada de Extranjería de Almería, Antonio Martín. A las pocas horas de
navegación [sin rumbo exacto] lo único nuevo que ocurrió fue la avería del viejo
motor de 25caballos que impulsaba la embarcación. Entonces no les quedó más
remedio que remar con las manos, por turnos, en un vano intento de llevar la
barca hacia el norte orientándose por la trayectoria del sol. Pero con la caída
de la noche perdieron el rumbo y toda esperanza.

No sabían guiarse durante la noche. No sabían encontrar la Estrella polar y seguir remando hacia el norte. El viento y las corrientes les hubiesen desviado, en cualquier caso, pero no sabían o no pudieron encontrar el norte…. Pasaron 5 heladoras noches muertos de frío y casi 6 días bajo el sol de Julio a la deriva.

Los primeros en morir fueron los niños. 9 criaturas. 9 bebes o niños pequeños. De hambre. De sed. De frío. Muertos y arrojados por la borda. Siempre los inocentes.

Luego empezaron a morir las mujeres. La última, una de las rescatadas, que fue rescatada ya sin sentido. Otra de ellas, embarazada de 35 semanas perdió el niño y se recupera en un hospital.

Un par de remos. Un par de bidones de agua. Una vela hecha con trapos. Un toldo improvisado. Una brújula. Las estrellas. La Estrella Polar. El norte. Un móvil. Bengalas. Algo para salvar la vida. Algo. Algo.

Los supervivientes con niños se quedarán en España por razones humanitarias. Los que no, serán repatriados. De vuelta a sus países. Infierno en vano. De vuelta al infierno.

Y la preocupación de las autoridades, seguramente justificada, es que, de saberse que las madres con niños o embarazadas se quedarán, se corre el riesgo de que aumente el número de embarazadas, bebes y niños pequeños en las pateras. Si los niños pueden ser pasaporte de entrada para los padres, seguramente la falta de escrúpulos los multiplicará y los pondrá en riesgo. Y muchos otros niños y bebes serán tirados por la borda en medio del Mediterraneo. Siempre los inocentes.

Releo estos días La Isla de Aldous Huxley, y le encuentro ahora más sentido que cuando la leí hace años.

Los minah adiestrados volaban por la isla gritando “Aquí y ahora, Aquí y ahora”. Una especie de mantra que parece, en realidad, la única verdad posible.

Aquí y ahora porque Allí y Entonces no existen. Ni el pasado ni el futuro, ni nada más allá de lo que sucede aquí y ahora.

De nada sirvió a los tripulantes de aquella barca neumática que los antiguos egipcios supiesen navegar con las estrellas o que los griegos llegasen a dominar el mediterraneo. De nada les sirvió que Hasan y su compinche pudiesen proveerles mejor, si no lo hicieron allí y en aquel momento.

Todo se juega, en cada momento, y en cada lugar. Y lo demás…. es vano y relativo.

Los minah también fueron adiestrados para repetir “Karuna, karuna”. Compasión, compasión.

Me pregunto estos días de qué sirve añorar el mundo como creo que debería ser. Un mundo que no existe.

Blog de Pere Rodriguez

Si es la vida la que manda….

Decía Edgar Morin que la mayor parte de las personas toma, como mucho, dos o tres decisiones trascendentales en su vida, decisiones que realmente cambian el rumbo a su destino.

La gran mayoría no se ve ante ese tipo de decisiones o evita encontrarse ante ellas.

El pasado miércoles lo recordé cuando fuimos a ver a Antonio, que no es Antonio, sino un chico con otro nombre del que ya hablé en otra ocasión que podeis releer aquí. Ahora se encuentra mucho mejor.

Antonio es un manitas, y se le dan de fábula las maquetas y las manualidades de todo tipo, y estaba deseando que llegásemos para enseñarnos su última maqueta de trenes. Me pareció alucinante la cantidad de horas que hay que dedicar a una maqueta de trenes mínimamente decente. Horas. Las horas que Antonio pasa en su casa si nada más que hacer porque no puede salir a la calle ni frecuentar lugares concurridos.

Antonio estaba muy contento porque va a ir al pueblo de sus padres. Hace cuatro años que no podía ir. Seguro que hubo momentos en los que se pensó que nunca volvería. Y ahora puede volver, pero este año su madre no quería que fuese. Estar fuera del ambiente habitual… un resfriado, una caída, una mala infección de estómago… volver atrás, de nuevo al hospital, una recaída… después de lo sufrido… mejor no… quizás el próximo año…

Me trajo el album de fotos donde estaban las fotos de su último verano en el pueblo. Piscina, bicicleta, pantalones cortos, haciendo unos palomos a la brasa… las fotos de verano en el pueblo eternamente repetidas “pantalons curts i els genolls pelats”.

La fisonomía de Antonio ha cambiado. Físicamente sólo es un recuerdo de lo que fue. Le ha cambiado la cara, los ojos, el pelo… Antonio, en algún modo, es otro. Me alucinó saber que ya no tiene el grupo sanguineo con el que nació. El transplante de médula ha hecho que toda la sangre de su cuerpo haya cambiado ahora y que su grupo sanguineo sea ahora el de su hermana, que fue su donante de médula….

En el mismo album de fotos había muchas fotos de Antonio en la UCI del hospital.

Guarda fotos de todas y cada una de las enfermeras que le atendieron. Fotografías con sus doctoras y doctores y hasta con las señoras de la limpieza… Fotografías de aquel carnaval en que no quiso disfrazarse, pero finalmente se disfrazó… Estaba muy delgado. Realmente muy delgado.

Mientras repasábamos las fotos y Antonio me iba explicando qué era cada una de ellas, miré a su padre, que se sentaba en el otro sofá, a mi izquierda… y vi que se había emocionado de escucharnos.

He intentado en varias ocasiones ponerme en la piel de los padres de Antonio…. Les admiro profundamente. Me parecen auténticos héroes. Me conmueven y me inspiran un respeto que ya desearían para sí muchos otros de los que se supone que me deberían inspirar respeto.

Esas son las decisiones a las que supongo se refería Morin. En un determinado momento de la vida, ante determinadas circunstancias hay que tener mucho coraje para saber qué va primero y qué va después…. y saber decidir lo correcto, y apechugar.

Si es la vida la que manda… uno no puede más que obedecer.

Tal vez se nos olvide demasiado a menudo cuáles son las cosas realmente importantes….

Blog de Pere Rodriguez

Beyond the Missouri Sky

Hacía tiempo que no pasaba un rato tranquilo escuchando música en mi habitación.

He tenido la suerte de que ayer sucediese y que lo hiciese recuperando este estupendo disco de Charlie Haden y Pat Metheny.

Espero poder, algún dia, cumplir mi sueño de cruzar los campos de Missouri en otoño.
Los eternos campos de trigo y girasoles… Viaje a ningún lugar por las inacabables carreteras del medio Oeste, donde sólo el cielo y el horizonte tienen sentido, y lo demás no importa.

Debe ser que es verano y es tiempo de pararse un poco, mirar alrededor a obervar el paisaje, descansar… y tal vez “pensar en cómo sería tu vida si…” Un condicional que a veces duele.

He recordado también una película de David Lynch “The Straight Story”, del año 99 y con poca difusión en nuestro país…

Un anciano recibe la noticia de que su hermano, al que hace 10 años que no ve, está muy enfermo y a punto de morir. Decide emprender un absurdo viaje cruzando buena parte del país en su mototractor para tener un último encuentro con él.

Aquí podéis ver el trailer:

Dice Michael O’Neill respecto a esta película:

“For some folks the idea of slowing down, reflecting and allowing things to happen in their own time is a good description of their personal hell. For others an approach like this speaks to some deep part of themselves they know exists, some part they long for contact with.

I suppose it’s a function of where I am in my own life these days, but I count myself in the camp of the latter group. I found the meditative pace of this film almost hypnotic, gently guiding me into some realm almost mythological. This is indeed a journey story, a rich portrayal of the distance many of us must travel if we are to come full circle at the end of our days.”

¿Acaso no es ese viaje interior el que realmente tiene sentido? ¿Acaso no era eso el viaje de Ulises hacia Ítaca?

¿Acaso estamos aquí para otra cosa?

Blog de Pere Rodriguez