Paseo hacia la Punta de la Banya

Paseo hacia la Punta de la Banya


Comienza una semana dura.

Mañana viaje a Madrid y el miércoles a Berlín.

Este fin de semana he releído Momentos Decisivos, de Félix de Azúa.

Azúa ha estado merecidamente en la picota en los últimos meses por su relación (fundacional, de hecho) con Ciutadans de Catalunya – Partit de la Ciutadania. He leído alguno de sus artículos en El País y no coincido demasiado con algunos de sus planteamientos.

No valoro a Azúa, sin embargo, por sus posicionamientos políticos (al menos no lo hago cuando me pongo a leer Momentos Decisivos). La novela, en general, es prescindible, pero hay una idea fuerza al inicio de la narración que me gusta. Transcribo:

“En la vida de todo hombre, no me atrevería a decir que en la de toda mujer, hay con frecuencia un momento decisivo que tuerce el futuro con irreparable fatalidad y nos introduce por un camino para el cual no estábamos pertrechados. Suele aparecer de repente, como una curva o un giro repentino que conduce al fracaso o a ese sucedaneo de fracaso que solemos disimular con el eufemismo de “ir tirando”. Sólo pasados muchos años podremos confesarnos que toda nuestra vida no ha sido sino la consecuencia de una distracción trivial. Conocer cuál ha sido nuestro momento decisivo (aunque siempre lo descubramos demasiado tarde), es lo que permite, aunque ni a todos ni siempre, morir en paz.”

La existencia y la causalidad de esos “momentos” es, cuando menos, cuestionable. Me embriaga, sin embargo, divagar en el “qué hubiese sido si…” y llegar a concluir que un momento trivial de haber sido de otra manera, hubiese hecho que las cosas cambiasen….

No está mal.

Esta mañana hemos caminado en dirección al Far de la Banya (fotos), paseando por la playa desierta. El mar estaba bastante tranquilo. Troncos de considerable tamaño yacían en el horizonte, y una barcaza desgüazada era lamida por las olas constantemente. En cierto modo me ha recordado a algunas escenas de “Remando al viento”. Begoña y yo caminábamos charlando, en medio de la soledad de la mañana nublada. Qué bien nos está sentando el Delta.

Blog de Pere Rodriguez